sábado, 5 de septiembre de 2026

CORRECCIÓN FRATERNA

 Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. (Mt 18,15)


El evangelio nos habla de la necesidad de la corrección fraterna. Me parece interesante reflexionar sobre esto, porque se puede prestar a confusiones. Esto no tiene nada que ver con lo de decir las cosas en la cara. La corrección fraterna no busca humillar al hermano que peca ni dejarlo en evidencia sino que busca ayudar a corregir una conducta mala. Lo que se busca es el bien, la salvación del hermano.

A la hora de entender estas palabras del Señor es bueno que recordemos otras como aquello de quitarse primero la viga del ojo para poder quitar la mota al hermano.


San Pablo nos recuerda que el amor es el centro de toda la ley. Por eso dice que no debamos a nadie más que amor porque el que ama ha cumplido toda la ley. Así me parece a mí que tenemos que entender también el sentido de la corrección. El amor es lo que tiene que mover todas nuestras acciones. Si nos movemos por el amor no caeremos en la crítica despiadada sino que buscaremos positivamente el bien del otro. Del mismo modo, pienso yo, que esta actitud nos tiene que preparar para aceptar también la corrección que se nos haga a nosotros buscando nuestro bien, nuestro crecimiento espiritual.


Señor Jesucristo corrígeme con tu misericordia de todos mis pecados y ayúdame a superarlos. Yo deseo estar siempre cerca de ti. Quita de mí todo lo que estorba y allana mi camino. Bendito seas mi Señor.


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