No tengáis miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma.
El Señor nos ha confiado el Evangelio para que suene en este mundo la Buena Noticia de Jesucristo. Por él nos ha llegado la gracia y salvación de forma abundante. Nos hace santos cada día y nos prepara para llenar el mundo de esa luz que nos inunda.
Es verdad, el Señor ha llenado nuestro corazón de amor y de alegría. Sentimos deseos de ayudar y alegrar la vida de los pobres, de construir la paz, de sanar a los enfermos y llenar de vida a la gente. Es el don de la gracia que Cristo nos ha obtenido con su obediencia.
Frente a esto tenemos la amenaza del mal. El miedo, a veces a que se nos deje de lado o a una burla… otros se enfrentan a persecuciones más duras.
Pero Jesús nos anima una vez más. Lo peor que nos podrán hacer será matar nuestro cuerpo pero no pueden tocar el alma. Dios es el único que lo puede todo y siempre estará ahí para socorrernos.
Hasta en los momentos difíciles podremos entonar nuestra alabanza.
Cantaré para ti mi alabanza porque me libras de todos los peligros, nunca dejas de alentarme y me das todo lo que necesito para cumplir tu voluntad.






