sábado, 15 de agosto de 2026

UNA FE MUY GRANDE

 Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»

En aquel momento quedó curada su hija. (Mt 15,28)


Tenemos un episodio desconcertante de Jesucristo. Al principio da la sensación de que es indiferente al drama que está viviendo esta mujer cananea. Pero al final queda todo aclarado.

Jesús ha puesto a prueba la fe de aquella mujer para que sirva de ejemplo a sus discípulos. A ellos les está reprochando constantemente su falta de fe. Sin embargo, a la mujer cananea, después de toda esta prueba le alaba la fe tan grande que ha tenido. Se ha puesto en valor su constancia y su empeño, al decir que al menos le deje las migajas.


El testimonio de la cananea nos hace una llamada a tener también fe y constancia.

Creo que con frecuencia tenemos la sensación de que Dios no se está preocupando de nuestros problemas, aunque le pedimos con insistencia. No obstante, tenemos que seguir suplicando con humildad y constancia. Nuestra fe se pone a prueba y no podemos dejar de confiar porque él mismo nos ha dicho que lo hagamos. Nos dice incluso que seamos importunos.

También creo que tenemos que aprender a agradecer a Dios todo lo que nos concede, incluso más de lo que le pedimos.


Hoy te suplico, Señor, por todas las personas que se encomiendan a mi oración y necesitan ser sanadas y liberadas por ti. Quiero ser paciente y confiar, mientras tanto seguiré insistentemente esperando tu respuesta. Bendito seas, alabado seas porque tú eres mi verdadero Señor y Salvador.


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