sábado, 13 de septiembre de 2025

LA CRUZ SALVADORA


 Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. (Jn 3, 17)


Seguimos contemplando con dolor el sufrimiento, las lágrimas de mucha gente por todo el mundo. Seguimos viendo impotentes el poder del pecado, la acción del demonio entre nosotros. 

Sabemos que el pecado también está en nosotros. Nos quejamos de Dios y solemos culparlo de nuestros problemas. Sí, nos ha regalado muchos bienes pero siempre algo va mal y nos quejamos y protestamos. Pero Dios es paciente con nosotros. Ya sabe cómo vamos a reaccionar. No se sorprende. Y sigue en su empeño por librarnos de esta atadura del pecado. 

Por eso Jesús nos recuerda que él ha venido para salvarnos y ha elegido la cruz como señal de amor y entrega. Ante la herida del pecado que nos trae el veneno del dolor, él está en la cruz para que lo miremos y quedemos sanados.

El relato de la serpiente de bronce que Moisés puso en un estandarte es una profecía de Cristo en la cruz que nos salva del poder del pecado y nos devuelve la salud y la alegría.

La cruz no representa para nosotros el horror y la muerte sino el amor inmenso de Dios que nos devuelve la vida.


En la cruz está la vida y el consuelo y ella sola es el camino para el cielo. (Santa Teresa de Jesús)







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