Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (Lc 12,33-34)
El otro día meditábamos la parábola del hombre que había conseguido muchos bienes pero esa noche le pedían la vida. Jesús concluyó diciendo que así es todo el que acumula para sí y no es rico ante Dios.
Con la enseñanza de hoy, podemos comprender mejor cómo hacernos ricos ante Dios. Para esto nos insiste el Señor en que hay que estar en vela. Decididos a hacer aquello que nos manda nuestro Señor, con la certeza de que llegará en el momento que menos esperemos.
Estar en vela es una llamada importante a no quedarnos dormidos, que sería como decir que las cosas de este mundo no nos distraigan de lo verdaderamente importante que es obedecer a Dios.
Nos hace una propuesta muy radical: vended vuestros bienes y dad limosna. Fue lo mismo que le dijo al joven rico. Esto se puede decir de otra forma: despegaos de las cosas materiales, porque Dios ya os ha dado el Reino y lo demás no tiene importancia. Ciertamente, lo que tenemos es un don que hemos recibido y Dios nos lo ha dado para que lo pongamos al servicio del Reino, para que hagamos un mundo mejor.
Cuando actuamos así, en la medida que nos vamos despojando de las cosas de este mundo para alegrar la vida de los hermanos, entonces estamos acumulando un tesoro en el cielo. Un tesoro inagotable, dice el Señor.
Mientras que en el mundo se provocan guerras por el afán desmedido de poder, o se crean divisiones que enfrentan a unos con otros, o se busca el interés personal a costa de los pobres, la Palabra de Dios nos dice que estemos en vela, porque el Señor vendrá a pedir cuentas a cada uno de lo que ha hecho.
Concédeme Señor, ser constructor de paz y de fraternidad. Pon un amor tan grande en mi corazón que esté dispuesto a darlo todo por tu Reino. Un amor que me lleve a perdonar siempre, a mirar a todos como hermanos y a acercarme a los pobres con un corazón como el tuyo.

Señor, que siempre te vea a tí en el necesitado y pueda vivir en tí,dando amor y paz.
ResponderEliminarAyúdame a conseguirlo
Efectivamente no hay que estar apegados a las cosas materiales de este mundo, que son pasajeras, no hay mayor riqueza que seguir la palabra de Dios 🍀👍🍀
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