«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! (Lc 12,49-50)
Sería muy atrayente un mensaje que nos prometa una vida feliz y pacífica sin problemas de ninguna clase. Pero Jesucristo no nos va a dar un mensaje engañoso. El que quiera ser discípulo suyo tiene que estar dispuesto a perderlo todo y cargar con la cruz.
En la carta a los Hebreos se nos anima a fijar en Jesús nuestra mirada. Después de oírle hablar de prender fuego en el mundo y del bautismo que tiene que vivir, entendemos que Jesús nos pide seguir su destino, pero no es una tragedia sino una purificación. El fuego lo purifica todo, el bautismo lo limpia todo. Así se da paso a algo nuevo: una criatura nueva, un mundo nuevo: El Reino de Dios.
Por ese motivo el autor de Hebreos nos dice que corramos en la carrera renunciando a todo lo que estorba. Nuestra vida es una carrera hacia el encuentro con el Señor y esto supone dejar atrás muchas cosas que nos estorban y pelear duramente contra el pecado, hasta llegar a la sangre si hace falta.
Por eso, estas palabras duras que hablan de fuego y de división no dejan de ser una buena noticia, porque el fuego viene a destruir el pecado y el mal en nosotros para dar paso a una nueva humanidad de paz y gloria, junto a Jesucristo; el bautismo nos lava del pecado y nos hace personas nuevas para poder entrar en la presencia de Dios, nos hace santos ante él.
Estoy aquí, Señor, en mi pelea contra el pecado. Una pelea que me lleva a proclamar el evangelio como la luz que necesita nuestro mundo, para que se sienta la llamada a la conversión y te busquen a ti, único Salvador y Señor. Una pelea que llevo cada día conmigo mismo para poder desprenderme de todo lo que me ata a este mundo y me aleja de ti, para poder liberarme de todo y correr con energía hacia la meta, que eres tú.

En mi lucha interna Señor, ayúdame a liberarme de todo lo que me ata a este mundo y me impide seguirte cómo quisiera.
ResponderEliminarDame paciencia,paz y obediencia en mi corazón
Es una alegoría el poder purificante del fuego, extensivo al género humano. 🍀👍🍀
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