Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas. (Lc21,19)
Jesús no hace una promesa de felicidad ingenua. Todo lo contrario, anuncia a sus discípulos toda clase de dificultades y sufrimientos. Todo se presenta como una prueba muy dura y ante esto hace un llamamiento a la perseverancia.
En su mensaje habla de persecuciones y de guerras pero también anuncia la acción de Dios en sus discípulos. Será la ocasión de dar testimonio, el momento también de comprobar cómo las palabras de sabiduría fluyen sin explicación humana. Diríamos que la prueba y la persecución son también una oportunidad para comprobar la acción de Dios en los que son fieles.
No sabemos qué problemas nos puede traer el futuro. La experiencia nos hace ver que, de pronto, nuestra vida puede dar un cambio por cualquier motivo inesperado y todo se derrumba.
Ante estas situaciones hay que mantener la fe, hay que ser perseverantes.
Si hemos puesto nuestra felicidad en cosas materiales o en el bienestar de este mundo, todo se nos vendrá abajo.
Pero si hemos puesto nuestro corazón en el Señor, él no nos fallará aunque el mundo entero se derrumbe.
El mensaje de Jesús es difícil de comprender pero si perseveramos en la fe, a pesar de las dificultades podremos hacer la prueba de experimentar también los dones que él mismo nos promete. Salvaremos nuestra alma.
Yo te bendigo, Señor, en todos los momentos de mi vida. También te alabo cuando no comprendo tus designios y sigo confiando en ti aunque sienta que no respondes a mi oración. Tú eres grande y yo soy nada, Tú sabes mejor que yo lo que necesito y no me queda más que confiar siempre en ti. Bendito y alabado seas por siempre.

Jesús confío en Ti, aunque aveces me lo pones difícil, pero eres lo único que no caduca,todo lo que tenemos aquí en la tierra creado por el hombre caduca pero Tú,marcas los tiempos.Qué se haga tú voluntad
ResponderEliminarAumenta mi fé