sábado, 11 de octubre de 2025

LOS DIEZ LEPROSOS


 Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. (Lc 17,15-16)

Por una parte, este relato de forma muy sencilla nos muestra el gran poder de Jesús. Ni siquiera ha tocado a los diez leprosos que le piden ayuda, sino que por el camino se han sanado, ha bastado con obedecerlo. No ha necesitado tampoco pronunciar ni una palabra, tan sólo ha hecho falta su voluntad de sanarlos.

Luego nos muestra el agradecimiento del samaritano que ha vuelto. Reconoce que Jesucristo no es un hombre cualquiera sino alguien que actúa con el poder de Dios. Por eso se volvió alabando a Dios. También descubre a Jesús como Dios y se postra ante él y le da las gracias. Es un gesto de adoración. Éste fue el que se salvó. Todos se curaron de la lepra, pero el que se postró ante Jesus, además de curarse, se salvó.


Esta historia es una llamada para mí a saber reconocer el poder de Jesucristo, mi Señor. Por eso puedo suplicarle por todo lo que necesito, él mismo nos dice que pidamos y que insistamos en nuestra petición. Pero también nos anima a la acción de gracias y a la alabanza. Porque la fe nos permite descubrir que Dios está entre nosotros, la fe es capaz de lograr grandes cosas y por eso merece que le demos gloria a Dios.


Gloria a ti, mi Señor, porque siempre estás cerca de nosotros cuando te necesitamos. Gloria a ti por todos tus dones, por tu presencia, por tu amor y por la esperanza que nos das. Gloria a ti por siempre, Señor Jesús.


1 comentario:

  1. Gloria por siempre Señor y gracias por tanto cómo nos das. Aveces cosas diferentes a lo que te pedimos,pero tú sabes lo qué nos conviene
    Aquí estamos para hacer tú voluntad

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