El
que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos
morada en él.
El
amor es la clave más importante de nuestra fe. Jesús nos pide que lo amemos
para estar unidos, para alcanzar la comunión con él y con el Padre.
El amor se demuestra. No sólo es una teoría. El que ama a Jesús guarda su Palabra. Sabemos que las palabras de Jesús, sus enseñanzas, no son una palabra cualquiera. Es la Palabra de Dios, es él mismo en persona porque él es la Palabra hecha carne. Por eso la Palabra de Jesús está viva y penetra hasta lo más profundo de nosotros.
Guardar
la Palabra del Señor es retenerla en nosotros, hacer que forme parte de nuestro
ser. La Palabra que hemos guardado nos configura, nos va haciendo ser personas
nuevas. Nos une en comunión con Cristo y con el Padre y nos da el Espíritu
Santo.
Junto
a esta promesa también está el anuncio de la paz. El papa nos saludó al
comienzo con el deseo de la paz desarmada y desarmante. La paz de Jesús no se
impone sino que es un don divino. El que encuentra a Cristo recibe la paz y se
queda desarmado ante ella.
Tu Palabra, Señor, está en mí y
recorre todo mi ser. Eres tú mismo que me hablas al corazón y me vas guiando
hasta el encuentro definitivo con el Padre. Bendito y alabado seas mi Señor y
mi Dios por todo el bien que haces cada día en mi vida.

Señor danos un corazón puro 🙏✨💖
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